Tamaño de picado de forraje a ensilar -parte 1-



Ing. Agr. MIRIAM GALLARDO


Importancia nutricional del tamaño de partícula para el animal

Al momento de picar un cultivo para ensilar se presentan dos cuestiones, que en cierto modo parecen contrastantes: 1) lograr un tamaño de partículas lo suficientemente pequeño como para no dificultar el correcto compactado del ensilaje y 2) lograr un tamaño de partículas lo suficientemente grande como para proveer al animal de FDNef, asegurándole una normal masticación y una adecuada rumia cuando el animal ingiere ese forraje.

El picado del forraje para ensilar ha evolucionado en los últimos años, del picado grueso (+10 cm) en la década del 70 al picado fino (< 10 cm) en la década del 80, pasando más recientemente a lo que se denomina “doble picado de precisión”, con un tamaño teórico de corte de 1 cm. Cabe aclarar que este tamaño teórico de corte está en relación directa con la regulación del equipo de picado y no con el tamaño de las partículas resultantes del proceso.

El tamaño final de picado va a estar afectado tanto por la regulación de la máquina como por el contenido de humedad de la planta a ensilar. Además, en materia de regulación del equipo, es importante diferenciar que el “partido” de los granos en el cultivo de maíz o sorgo se realiza con el procesador de granos de la máquina (“cracker”) y no achicando el tamaño de picado.

La FDNef puede ser cuantificada indirectamente midiendo el tamaño y grado de homogeneidad de las partículas de los alimentos. Para la alimentación basada en raciones totalmente mezcladas (TMR) se han desarrollado recientemente métodos que permiten efectuar estas mediciones. Se sustentan en un sistema que utiliza una serie de zarandas, cada uno con diferente tamaño de perforaciones, por donde la muestra debe ir pasando. La proporción de partículas que quedan retenidas en cada tamiz representará en forma indirecta la cantidad de FDNef del alimento ó mezcla. En Estados Unidos el sistema está disponible en el mercado y el de mayor difusión es el separador de partículas de Penn State (sistema desarrollado en Penn State University).

La inclusión de fibra en las dietas estimula la rumia facilitando la producción de saliva, la cual controla el pH del rumen (debido al contenido de bicarbonatos) contribuyendo a la salud de éste. Cuando el pH del rumen se encuentra por debajo de 6, se ve limitado el crecimiento de los microorganismos encargados de degradar la fibra, en consecuencia se presenta una reducción del porcentaje de grasa, indicando un alerta por los riesgos de acidosis ruminal.

Una reducción en el tamaño de las partículas del forraje afecta la formación del “entramado fibroso ruminal”, el cual regula además la velocidad de pasaje del alimento a través del orificio retículo-omasal. La formación del mencionado entramado en el rumen, actúa facilitando la degradación de los alimentos por parte de los microorganismos, debido al mayor tiempo de exposición. De este modo, si el tamaño de la fibra se reduce en demasía, el tiempo de retención de los alimentos en el rumen disminuye, conduciendo a una menor digestibilidad total de la dieta. Lo cual se puede reflejar con una disminución en el contenido de grasa butirosa en leche, como uno de los primeros indicios de acidosis ruminal subclínica.




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