Ensilajes de pasturas puras y consociadas





Ing. Agr. MIRIAM GALLARDO



En general son fuentes de fibra y de proteína
bruta (proteínas verdaderas y nitrógeno no proteico), en especial las leguminosas como
alfalfa y trébol rojo. Contienen escasos niveles
de carbohidratos y azúcares fermentables y por esta razón son alimentos pobres en energía y
de difícil fermentación láctica dentro del silo.

Los recursos base leguminosas son muy
apropiados para suplementar forrajes de bajos niveles de proteínas, como los silajes de maíces
y sorgos, o para sustituir a la pastura cuando
las condiciones climáticas no permiten el
pastoreo normal. Constituyen una buena alternativa para suministrar en verano, cuando escasea en la pastura la materia seca de
calidad y normalmente la proteína se convierte
en un nutriente limitante (caso de muchos sistemas basados en pastoreo de gramíneas).

Ventajas

En el caso de pasturas base alfalfa y de praderas mixtas (cebadillas, festuca, raigrás, tréboles), se puede aprovechar el excedente de forraje de la primavera (el de mayor calidad para ensilar) a muy bajo costo. Además, en comparación al heno, es menor el riesgo de obtener un forraje de baja calidad debido a las lluvias de la temporada. Los materiales sometidos a buenas condiciones de elaboración y de fermentación son muy apetecibles por el ganado. Si el tamaño de las partículas es lo suficientemente largo representan una excelente fuente de FDNef.

Desventajas

Al igual que los henos, su calidad puede ser extremadamente variable, entre y dentro de cada uno de los tipos de praderas. El estado fenológico óptimo para el picado es bastante difícil de encontrar, sobre todo en pasturas consociadas, donde la tasa de crecimiento y madurez de las especies que las componen son diferentes.

En la mayoría de los casos hay que practicar un oreo de la andana muy controlado antes de ensilar, para llegar a la materia seca adecuada (alrededor de 40-45%). La alfalfa, el trébol rojo y casi todas las especies forrajeras que componen una pastura mixta poseen en general bajos niveles de azúcares y carbohidratos fermentables. Por lo tanto, se complica la fermentación láctica y la estabilización del silaje.

En muchos casos, debido a las prácticas inadecuadas de elaboración del silaje (mala compactación, exceso/déficit de humedad en el forraje y presencia de oxígeno), se puede producir una extensiva degradación de las proteínas (proteólisis, con formación de amoníaco) o inducir a la formación de los “compuestos Maillard”, que hacen indigestible para el animal una buena parte de las proteínas y de la fibra. Para todos los ensilajes de pasturas, los niveles de amoníaco (NH3) y de nitrógeno insoluble en detergente ácido (NIDA) reportados por el laboratorio que excedan el 15% del nitrógeno total se consideran de inferior calidad, por daño de las proteínas.

La práctica de la inoculación, incorporando bacterias específicas, mejora las condiciones de fermentación y la estabilidad aeróbica de estos ensilajes.

Niveles en las raciones

Como ingredientes que poseen características fermentativas muy particulares, no se recomienda que estos ensilajes se incluyan en una elevada proporción en la materia seca total ofrecida, puesto que pueden acarrear grandes desequilibrios metabólicos. Cuando complementan en otoño-invierno al pastoreo de praderas o de verdeos y no se dispone de concentrados energéticos extra, es deseable no superar 18-20% de la MS total, de lo contrario se producirán excesos de nitrógeno amoniacal (N-NH3) a nivel ruminal y una sobre-carga hepática, con un gasto mayor de energía para transformar este metabolito en urea. Si la base es silo de maíz con buenas mazorcas, el nivel puede ser sustancialmente más elevado, de alrededor del 30 al 40% de la MS total ofrecida.

Al igual que los otros forrajes ensilados se recomienda iniciar los consumos en forma paulatina para acostumbrar al rumen al nuevo sustrato. De igual manera, evitar la salida abrupta del ingrediente en la ración. Estas prácticas previenen luego los problemas de “patas” (de algunas patologías podales de origen nutricional) o la ocurrencia de “cetosis” en vacas en transición, sobre todo cuando se sobre-alimenta bruscamente con silos que han tenido una extensiva fermentación butírica.

Formas de suministro

Son válidas las mismas consideraciones que las realizadas para los demás forrajes conservados. Si estos recursos van a ser utilizados en combinación con los silajes de maíz o sorgos, deberían poder suministrarse juntos, en forma mezclada (con mixer, manualmente o utilizando la cinta del carro forrajero). Tabla 1


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