La importancia del perfil sanitario de los híbridos del maíz


Ing. Agr. Á. NORMA FORMENTO
INTA-EEA Paraná


El cultivo de maíz es afectado por numerosas enfermedades en todos los países productores del mundo, sin embargo su importancia dependerá del clima local y regional con sus propias características, principalmente en los parámetros temperatura y horas de mojado foliar.

En una secuencia compleja, dinámica y perfecta, diversos factores concurren e interactuan para que se manifiesten síntomas (ejemplo: tizón foliar común) y signos (roya común o roya polisora) de enfermedades que pueden ser causadas por diversos microorganismos como hongos, bacterias y virus.

Durante más de 20 años en la EEA Paraná del INTA se realizó un seguimiento pasivo de las enfermedades del maíz, ésto significa que los diagnósticos se realizaban sólo a partir de las consultas recibidas. Éstas eran puntuales, esporádicas y de escasa relevancia. Sin embargo en los últimos 5 a 7 años las enfermedades se hacen presentes en forma anual (enfermedades endémicas) con distinta intensidad según la región maicera considerada.


Las áreas de producción de maíz de Argentina (Figura 1) se caracterizan por climas diversos y regímenes de lluvia particulares, la altura sobre el nivel del mar, el tipo de labranza, la asociación y secuencia de cultivos (rastrojos como reservorio de patógenos), las fechas de siembra, el tipo de híbridos usados, el escenario productivo y el manejo integral del cultivo.

Díaz et al., 2012 consideraron la prevalencia, severidad y distribución de las enfermedades en las principales zonas productoras de maíz de Argentina y destacaron la importancia del monitoreo constante para registrar la presencia e intensidad de las mismas para determinar su importancia relativa en cada región. El tizón foliar común (TFC) causado por el hongo Exserohilum turcicum (ex Helminthosporium) y la roya común (Puccinia sorghi) son enfermedades endémicas. Por el contrario, la roya polisora (Puccinia polysora) y la cercosporiosis o mancha gris (Cercospora zea-maydis) producen daños marcados en la región norte del país, y en 2014 con mucha agresividad en las provincias del Chaco y Corrientes (Formento, datos no publicados).
Como nuevas enfermedades o re-emergentes se mencionan la mancha ocular (Kabatiella zeae), la antracnosis foliar (Colletotrichum graminicola) y la mancha blanca (Phaeosphaeria maydis), esta última muy agresiva en la región NOA en las últimas campañas agrícolas (Tabla 1).


Existe una marcada diferencia en los niveles de enfermedad según cada región por ello, la roya común y el tizón foliar común predominan en la región Centro, Núcleo y en la provincia de Entre Ríos, por los niveles de severidad y el número de lotes afectados, favorecida por temperaturas más adecuadas y períodos lluviosos más intensos diferenciándose de la región NOA. En cambio la roya polisora y la mancha gris por Cercospora, típicas del noroeste argentino son favorecidas por temperaturas próximas a 28ºC, llegando al punto crítico del cultivo (R4) con aproximadamente 22ºC y con alta humedad; en la región Centro es menos frecuente.

La prevalencia es una variable patométrica que indica la presencia o no de la enfermedad en un lote y no se refiere a cantidad de enfermedad, lo que es reflejado por otros fitoparámetros como la incidencia y severidad, también expresados en porcentaje.

La toma de decisiones se basa en la identificación precisa de las enfermedades presentes, la cuantificación principalmente en términos de severidad (porcentaje de tejido foliar enfermo), las variables ambientales predominantes y el comportamiento genético del híbrido.




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