Consideraciones en la implantación de pasturas
-2º parte-




Ing. Agr. ARIEL ALEJANDRO MELIN


Fecha de siembra

La fecha de siembra óptima está condicionada a la temperatura y humedad del suelo. Los requerimientos térmicos de suelo para la siembra de pasturas oscilan en 15°C donde la emergencia e implantación se desarrolla normalmente bajo condiciones de humedad. En el centro sur bonaerense esta condición se establece a partir de mediados de febrero. Un adelanto en la fecha de siembra puede provocar muerte de plántulas por alta temperatura ambiental. Mientras que un atraso en la fecha de siembra hacia abril/mayo, establecería plántulas de menor vigor, con el riesgo de ser afectadas por las primeras heladas y entrar en un período de menor ocurrencia de las precipitaciones, tal como se ha registrado en las últimas campañas (Tabla 1) lo cual intervendría negativamente en atrasar la fecha de siembra de pasturas por este factor climático.

Sistema de siembra

La siembra directa se ha generalizado como la tecnología más utilizada y ya se han expuesto las consideraciones con respecto al volumen de rastrojo, control de malezas y plagas a tener en cuenta.
Sin embargo en lotes agrícolas la implantación de pasturas en labranza convencional sigue teniendo su fundamento técnico en cuanto al control de malezas, como rama negra, paja voladora y vizcachera, control de plagas como bicho bolita, babosas y gorgojos, ya que la labranza disturba el ambiente predisponente para dichas plagas y mejora notablemente el control sin la aplicación de un paquete enorme de insumos que tienen un altísimo costo y teniendo en cuenta que la duración de la pastura es por cuatro o cinco años, la condición de suelo sin mover se restablece rápidamente. La labranza debe dejar una cama de siembra fina y firme, y la posibilidad actual de realizar tratamientos con herbicidas totales antes de la siembra, nos permite mover sólo una vez el lote a sembrar.

Arreglo de siembra

La mayoría de las pasturas de loma que implantamos siguen siendo pasturas consociadas de una o dos especies leguminosas como alfalfa y trébol blanco y dos o tres especies gramíneas como pasto ovillo, cebadilla y festuca. La siembra en líneas permite lograr una distribución uniforme de la semilla en profundidad y en contacto con el suelo, lo que se traduce en una rápida germinación y mayor seguridad de implantación. Otra ventaja es que permite distribuir el fertilizante en bandas cercanas a las semillas, con menor consumo de la simiente la cual logra un rápido contacto con los nutrientes que proporcionan los fertilizantes.
En muchos campos se sigue separando la siembra en líneas puras de alfalfa y puras de gramíneas, este manejo trae como consecuencia la selección del animal por el recurso más palatable según la época del año, durante el otoño/invierno las gramíneas serán más pastoreadas que las leguminosas y en primavera esta situación se revierte y son las leguminosas preferidas por los animales. Existe información que demuestra que la producción no se ve afectada por sembrar en líneas separadas, si existen diferencias significativas (p≤0,05) en la producción total de forraje variando la frecuencia y altura o intensidad de aprovechamiento en pasturas mixtas (Melin, A 2002) (Tabla 2), entrar a la pastura en períodos de tiempo frecuentes resiente la producción de materia seca total, mientras que altas intensidades de pastoreo respetando los tiempos de recuperación y acumulación de forraje favorece para obtener los mejores resultados en producción de materia seca por hectárea, (Colabelli, M., Agnusdei, M., Mazzanti, A. y Labreveux, M.1998).

Cultivos acompañantes

Durante mucho tiempo establecimos agregar cultivos acompañantes a las pasturas mixtas y del resultado de observación y evaluación surge que el mejor acompañante es la siembra temprana a principios de marzo, sobre un lote limpio, bien barbechado y con altos niveles de nutrientes (suelo + fertilizante).
La utilización de cultivos acompañantes presenta ciertas ventajas como la de proteger las plántulas de alfalfa del frío y daños por heladas severas que puedan ocurrir tempranamente, principalmente en lotes de siembra directa con volumen de rastrojo considerable. El cultivo acompañante en pasturas de alfalfa ha permitido salvar plántulas de alfalfa con tres foliolos bajo temperaturas de 26°F= -3,3 °C ocurridas por más de cuatro días seguidos (Alfalfa-management-guide).

Entre los cultivos acompañantes menos agresivos y con posibilidad de brindarnos un aprovechamiento temprano sin dañar la pastura, contamos con trigo o triticale que se establecerán con una densidad entre 30 a 40 pl/m², (12 a 15 kg semilla/ha) junto con la mezcla de la pastura. El cultivo de avena no se recomienda como acompañante debido a su alta agresividad aún en baja densidad como 30 pl/m², (10 kg semilla/ha) (Morris Darío y otros 2003).

Densidad de siembra

Suelen recomendarse altas densidades de semillas a la siembra para cubrir lo más rápido posible la superficie, evitando dejar sitios libres. La experiencia demuestra que es preferible poner acento en la calidad de semilla antes que aumentar la densidad, ya que esta práctica eleva considerablemente los costos de implantación, principalmente porque la semilla participa con el 30% del costo total, sin generar mejores resultados.
Además de la calidad de semilla son necesarias condiciones adecuadas y una correcta y uniforme profundidad de siembra. La pastura en el segundo año entra en equilibrio y regula la cantidad de plantas por metro cuadrado y hacia el tercer año algunos componentes se irán perdiendo.

Se observa en la Tabla 3 que a partir de una determinada profundidad de siembra, disminuye el porcentaje de plantas establecidas, siendo la profundidad crítica dependiente del tamaño de la semilla. Por ejemplo trébol rojo tiene su óptimo a 2,5 cm, mientras trébol blanco a sólo 0,8 cm. En experiencias zonales se ha demostrado que las especies presentan diferente coeficiente de logro entre la semilla sembrada y plántulas logradas, (Figura 1). Como regla general podemos mencionar que debemos lograr entre 150 a 200 pl/m² en alfalfa, trébol blanco, festuca, agropiro y pasto ovillo y entre 80 a 120 pl/m² para cebadilla. (Cullen 1996).
En la Figura 1 se observa que las densidades de siembra suelen ser altas. Por ejemplo en el caso de la festuca, 10 kg de semilla representan 400 pl/m², llegando el logro de implantación a ser solo de 200 pl/m².

[Continúa el sábado próximo]




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