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16·02·2019 Nº 422
Cultivos de Cobertura como herramienta para el manejo de malezas
MATÍAS BERTOLOTTO
MARTÍN MARZETTI

Aapresid
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Uno de los motivos por los que se ha incrementado el área sembrada de CC es la interferencia que estos son capaces de desarrollar con las malezas (Figura 7). Ya sea por la cobertura verde en pie o por el 'mulch' que se crea luego de secar o rolar el CC, el propósito fundamental es limitar la emergencia de malezas durante cierto período, evitando o disminuyendo la aplicación de herbicidas previo a la siembra del cultivo estival y, en algunos casos, en postemergencia del mismo. Es necesario destacar que los CC modifican la emergencia de malezas disminuyéndola o aumentándola, por lo que para cumplir con nuestro objetivo de manejo de situaciones de malezas problemáticas es necesario ajustar cuestiones de manejo de estos cultivos.

El proceso de germinación de las malezas se inicia cuando se supera la dormición de la semilla, proceso que es favorecido por señales ambientales tales como la exposición a la radiación solar, una amplia fluctuación de la temperatura diaria, adecuada humedad de imbibición y presencia de oxígeno en el ambiente próximo a la semilla. Existen numerosos mecanismos responsables del efecto de los CC sobre las poblaciones de malezas, entre los que se destacan la reducción en la intercepción de luz (efecto de sombreo), consumo de agua, competencia por nutrientes, cambios en la temperatura del suelo o impedimentos físicos a la emergencia de las plántulas.

La habilidad de los CC para suprimir la emergencia y crecimiento de las malezas está relacionada con la cantidad de biomasa producida (Liebman & Davis, 2000) y/o con la liberación de sustancias inhibitorias (Mohler & Teasdale, 1993; Teasdale, 1996). En este último punto, si bien fueron observados frecuentemente en centeno, generalmente se trata de efectos de bajo impacto con influencia no más allá de los 15 días del secado del cultivo, además del efecto ejercido durante el ciclo del CC. La mayoría de las malezas no leguminosas son sensibles a la falta de N (Blackshaw et al., 2004; Henson & Jordania, 1982; Tungate et al., 2006), por lo tanto, la reducción en los niveles de N inorgánico del suelo podría constituir una táctica para disminuir la competencia de malezas en una rotación centeno (CC)/soja. En relación a este objetivo, Restovich et al. (2012) observaron reducciones mayores al 90% en el contenido de N-NO-3 del suelo bajo CC de gramíneas respecto a un barbecho desnudo. Similares resultados fueron obtenidos por Álvarez et al. (2006) quienes reportaron reducciones mayores al 70% en el contenido de N-NO-3 del suelo, utilizando diferentes verdeos de invierno como CC. No obstante, esto no puede generalizarse, ya que hay malezas gramíneas que presentan un mejor comportamiento que los cultivos frente a una falta de N (Acciaresi, comunicación personal).
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Los residuos de los CC también pueden mejorar la emergencia de malezas al aumentar la retención de humedad o por la liberación de compuestos nitrogenados que interactúan con las señales ambientales que conducen a la ruptura de la dormición. Dado que las especies de vicia se caracterizan por la baja relación C/N podemos inferir que la mineralización superará a la inmovilización del N. Este es un aspecto interesante, ya que posterior al secado de estas especies, el N liberado del residuo podría activar la germinación de las malezas, siendo importante en este caso el uso de leguminosas para el control por interferencia física y la modificación de la cantidad y/o calidad de la radiación incidente.

Por otro lado, la presencia de residuos de CC puede inhibir la emergencia de malezas debido al aumento de la impedancia física. Distintos estudios han demostrado que los residuos de los CC deben estar presentes en muy altas proporciones para proveer un nivel alto de supresión física de malezas anuales. Así, se ha determinado en estudios conducidos en Estados Unidos que para alcanzar una inhibición de la emergencia de malezas por encima de un 75% es necesario una biomasa de residuos de CC por encima de los 8000 kg/ha y un espesor de alrededor de los 10 cm. El mecanismo para esta interferencia física primaria se relaciona con el movimiento ascendente de la plántula durante la emergencia y con la penetración de la radiación solar en profundidad. Esos altos niveles de materia seca aérea de residuo es factible de alcanzarse en ambientes tropicales o subtropicales, pero no son característicos de CC otoño-invernales en climas templados. El uso de mezclas de CC pueden alcanzar altos niveles de biomasa si se desarrollan hasta madurez (Acciaresi & Picapietra, 2015).
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