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06·10·2018 Nº 403
Evaluación de la virosis del achaparramiento de la alfalfa (Medicago sativa L.) en dos ambientes contrastantes de Argentina
Odorizzi, A. S., Cornacchione, M. V., Arolfo, V., Basigalup, D. H.,
Mijoevich, M. L. y Balzarini, M.

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INTRODUCCIÓN

La alfalfa (Medicago sativa L.) es la principal especie forrajera cultivada en Argentina, con amplia distribución debido a su gran adaptación a las distintas zonas productivas. En el país se reportaron cerca de veinte enfermedades que afectan al cultivo con diverso grado de importancia según regiones (Gieco, Moreno y Basigalup, 2007).
Desde hace una década aproximadamente, se observan en Argentina y Uruguay daños crecientes por una enfermedad de origen viral que causa achaparramiento (gran disminución en la altura de las plantas), amarillamiento de las nervaduras y severa deformación de hojas, que incluye arrugamiento, epinastia y engrosamiento de las nervaduras en el envés de los folíolos, originando enaciones y formaciones tipo papilas de distintos tamaños. Todo esto afecta significativamente la producción y, más aún, la persistencia del cultivo. Esta enfermedad comenzó a notarse por deformaciones generalmente sobre las nervaduras principales y con menor frecuencia en las laterales en los folíolos, que se presentaban como arrugados y a veces con excreciones histoideas que aparecían en el envés de las hojas, notándose también un mosaico internerval (Lenardón, Basigalup y Pérez Fernández, 2010).
Una enfermedad viral con síntomas similares a los observados en nuestro país fue descripta en 1959 en Rumania (Blattny, 1959) y, a comienzos de la década de 1970 en Francia y España, donde se caracterizó la morfología de la partícula viral, las alteraciones ultraestructurales inducidas y se estudiaron algunos aspectos epidemiológicos.
Esta enfermedad estaba ocasionada por el Alfalfa enation virus (AEV), miembro tentativo de la familia Rhabdoviridae (Alliot y Signoret, 1972; Alliot, Giannotti y Signoret, 1972; Signoret, Alliot y Leclant, 1971; Leclant, Alliot y Signoret, 1973; Rodríguez Sardiña y Novales Lafarga, 1973). Esta enfermedad se presentó luego en Arabia Saudita, donde además se encontró la presencia de enaciones, una menor tasa de crecimiento, pérdidas en los rendimientos y cambios en la coloración de plantas, en las que se observó una infección doble entre Alfalfa mosaic virus (AMV) y AEV (Cook y Wilton, 1984; Marble, 1989).

Existen antecedentes de la aparición de estos síntomas en cultivos de alfalfa en la zona de riego del Río Dulce en Santiago del Estero desde el año 2008. En diferentes ambientes donde se cultiva alfalfa, sometidos a distintos manejos y condiciones hídricas (secano y con riego), se estimó una prevalencia a nivel del cultivo superior al 90% (Lenardón et al., 2010). Relevamientos realizados por los autores del presente trabajo pertenecientes al grupo de Mejoramiento Genético de Alfalfa del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), Estación Experimental Agropecuaria (EEA) Manfredi, Córdoba, entre los meses de enero y abril de 2010 en alfalfares en el área rural de Villa María (Córdoba), determinaron una incidencia de la enfermedad del 52% y una pérdida promedio del rendimiento en materia seca del 54,4%.
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En el análisis realizado a todas las plantas de alfalfa que presentaban síntomas de la enfermedad, y que fueron recolectadas en distintas zonas productoras de Argentina, se identificaron cinco virus: el AMV (Trucco, de Breuil, Bejerman, Lenardón y Giolitti, 2014), el Alfalfa dwarf virus (ADV) (Bejerman et al., 2011; Bejerman et al., 2015), el Bean leafroll virus (BLRV) (Trucco et al., 2016), el Alfalfa enamovirus 1 (AEV-1) (Bejerman et al., 2016) y el Alfalfa leaf curl virus (ALCV) (Bejerman et al, 2017).

Las enfermedades causadas por virus incluyen variadas interacciones entre planta-virus-vector, que a su vez están influenciadas por las condiciones ambientales sobre cada uno de ellos (Jones, 2014). Como los síntomas son alteraciones del metabolismo de la planta ocasionadas por uno o varios virus y, a su vez, esta reacción depende del estadio fisiológico de la planta (determinada en parte por la edad, la nutrición, el clima, etc.), se espera que los síntomas sean muy variables. Así, existen virosis con síntomas progresivos que causan un debilitamiento general, como el decaimiento inducido por el virus de la tristeza de los cítricos (CTV) ( Bar-Joseph, Marcus y Lee, 1989), hasta virosis donde la infección y la multiplicación de los virus no producen síntomas visibles, pudiendo estar latente o en período de incubación (Stakman y Harrar, 1968). Otras veces, los síntomas pueden desaparecer temporalmente, fenómeno que se conoce como enmascaramiento (Smith, 1972). Factores como la temperatura y la intensidad de la luz pueden inducir cambios en la severidad de los síntomas o enmascararlos temporalmente, como sucede con el virus del enanismo del ciruelo (Prune dwarf virus), en el cual la enfermedad se enmascara con temperaturas superiores a 13 °C (Pontis Videla, 1975).

La mayoría de los virus necesitan un agente vivo como vector de transmisión, como pueden ser los áfidos, chicharritas, moscas blancas, coleópteros y trips, u otros vectores tales como hongos, nemátodos, ácaros y plantas parásitas (Mena Adriano y Ríos, 2010). Los pulgones constituyen el grupo más importante de vectores, ya que transmiten alrededor del 60% de los virus transmitidos por insectos (Raman, 1986). Cuando un pulgón llega a una planta, realiza inserciones de su estilete o piquetes. El piquete de probado, de corta duración, es el responsable de la adquisición e inoculación de virus del tipo no-persistentes. El piquete de alimentación, aunque depende del tiempo en el que el vector esté picando, se encarga de la transmisión de virus de tipo persistentes (Mena Adriano y Ríos, 2010). Del complejo de virus causantes del achaparramiento de la alfalfa encontrados hasta el presente, solo el AMV se transmite de manera no-persistente; el resto de los virus del complejo pertenecen a grupos virales que lo hacen de manera semipersistente o persistente (Trucco, com. pers.). En la planta, una vez que ingresa el virus, la infección se mantiene durante todo el ciclo de cultivo, fluctuando la sintomatología y carga viral (Pontis Videla, 1975).
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Se conocen aproximadamente diez especies de pulgones que colonizan cultivos de alfalfa. Seis de ellas están presentes en Argentina, de las cuales cuatro son consideradas plagas: Aphis craccivora o Aphis laburni (pulgón negro de las leguminosas), Acyrthosiphon kondoi Shinji (pulgón azul de la alfalfa), Acyrthosiphon pisum Harris (pulgón verde) y Therioaphis trifolii Monnell (pulgón manchado).
Delgado Enguita y Calvo (1992) mencionaron al pulgón negro de las leguminosas como el vector responsable de la transmisión de una enfermedad de estas características en España. Este pulgón se registró por primera vez en cultivos de alfalfa de Argentina en 1985. Es un pulgón de color verde oscuro casi negro, opaco ceroso en las ninfas y negro brillante en los adultos, de unos 2 mm de longitud, que forma colonias muy densas sobre el tercio superior de los tallos (Aragón e Imwinkelried, 2007).

Los objetivos de este trabajo fueron: a) aportar información sobre esta enfermedad viral poco conocida, ya que en el continente americano no se han descripto previamente síntomas similares en alfalfa; b) comparar la incidencia y severidad de la sintomatología de la enfermedad en cultivares comerciales de alfalfa sin reposo invernal (GRI 8-10); y c) estudiar la dinámica de la enfermedad respecto de precipitaciones y temperatura en dos localidades de Argentina.

Los datos aportados por este trabajo son la primera evaluación a campo sobre variedades comerciales de la enfermedad causada por la virosis del achaparramiento de la alfalfa, ampliamente difundida en Argentina.

MATERIALES Y MÉTODOS

Área de estudio
El estudio se llevó a cabo en dos campos experimentales de INTA. Un ensayo estuvo localizado en la EEA Manfredi, 31º 49´ 12´´ S, 63º 46´ 00´´ O y a 292 m s.n.m. y otro en el campo experimental Francisco Cantos de la EEA Santiago del Estero (EEASE), 28º 01´ 00´´ S, 64º 13´ 00´´ O y a 169 m s.n.m.

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