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Forratec S.A.
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30·04·2016 278
Actualización en el control de malezas en alfalfa

Ing. Agr. (M.Sc.) HÉCTOR P. RAINERO
INTA EEA Manfredi
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La alfalfa es la principal forrajera de la provincia de Córdoba. Su uso más importante es para pastoreo directo, y en segundo término para corte, destinándose su producción a la confección de rollos y fardos como reserva forrajera para el invierno. En cualquier caso, la alfalfa suele sembrarse pura o asociada con gramíneas, tanto como cultivo protector como con forrajeras templadas. Lo más probable es que la siembra se haga sobre terreno preparado con anticipación, pero también suele realizarse en siembra directa.

Como cualquier otro cultivo, uno de los principales problemas de la alfalfa es la presencia de malezas que nacen junto con o después del mismo. En lo posible, se debe prescindir de hacer alfalfa en lotes con mucha infestación de cebollín (Cyperus rotundus), porque su presencia atenta contra la permanencia de la misma. También es posible que no se logre un stand adecuado de plantas cuando se hace alfalfa en siembra directa sobre lotes con mucho gramón (Cynodon dactylon), aún cuando la maleza se haya controlado previamente con glifosato. En líneas generales, salvo que se posea una sembradora adecuada y se utilicen lotes aptos para la alfalfa (es decir: no muy enmalezados ni con mucho rastrojo superficial), no es aconsejable sembrar alfalfa en siembra directa.

Una solución para lotes con problemas serios de malezas perennes que se destinarán en el futuro al cultivo de alfalfa, sería sembrarlos primero con soja "RR", de manera que las malezas puedan controlarse con dosis convenientes de glifosato, aplicadas antes o después de la emergencia del cultivo. Con esta metodología, lotes con presencia de malezas complicadas pueden "limpiarse" bastante bien antes de la siembra de la alfalfa.

Además de todo lo anterior, y a fin de lograr una buena implantación del alfalfar, se deben tener en cuenta también algunas consideraciones que son de suma importancia. La primera es sembrar semilla de calidad, con buena energía germinativa y libre de semillas de malezas. En muchos casos, esta premisa no se tiene muy en cuenta y se obtienen alfalfares con pocas plantas y enmalezados con abrepuños (Centaurea spp.) y cuscuta (Cuscuta spp), malezas no comunes en nuestra zona. También es necesario que la densidad de siembra sea la correcta (alrededor de 10 kg/ha o 350-400 plantas/m2). Si bien no es imprescindible tener una cantidad excesiva de plantas/m2, ese número debe ser lo suficientemente alto como para que el cultivo pueda ejercer una buena competencia sobre las malezas. Está demostrado que logrando una buena implantación se obtiene mayor perdurabilidad del cultivo.
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Además de las consideraciones ya mencionadas, se debe programar un adecuado control de malezas, siendo el momento más oportuno durante la implantación. Por consiguiente, se deben utilizar herbicidas de presiembra, de preemergencia o de postemergencia temprana. Tanto en labranza convencional (suelo preparado con anterioridad y presencia de malezas juveniles) como en siembra directa, una aplicación de glifosato es fundamental, ya que eliminará una gran cantidad de malezas que provocarán la mayor competencia a la alfalfa. Después de la aplicación se deberá esperar algunos días y, en lo posible, sembrar sin previa remoción del suelo. La nueva camada de malezas tardará en aparecer y permitirá a la alfalfa germinar sin inconvenientes.

Con labranza convencional, si se conoce el lote y se prevee una importante infestación de ortiga mansa (Lamium amplexicaule), perejilillo (Bowlesia incana) y pasto puna (Stipa brachychaeta), malezas muy comunes en el área, se aconseja utilizar trifluralina 48% a razón de 1,5 l/ha e incorporar el producto inmediatamente; luego sería conveniente esperar de 3 a 7 días para sembrar la alfalfa. En este caso no se debe emplear una gramínea como acompañante porque el producto la afectaría. La trifluralina, además, previene la invasión de otras malezas que podrían competir con el cultivo. De acuerdo con la información disponible, las formulaciones de trifluralina que no necesitan ser incorporadas al suelo son menos efectivas que las que deben incorporarse.

Otro herbicida que se puede usar en preemergencia (sin incorporación), antes que emerja la alfalfa, es flumetsulam 12% a la dosis de 0,5 l/ha. Este producto es muy eficiente en el control de especies de la familia Brassicáceas, malezas muy comunes en los alfalfares y que incluye entre las más frecuentemente citadas a la bolsa del pastor (Capsella bursa-pastoris), el nabillo o mostacilla (Sisymbrium irio), la altamisa colorada (Descurainia argentina), el mastuerzo (Coronopus didymus), el nabo (Brassica campestris), el nabón (Raphanus spp.), etc. La particularidad de estas malezas es que escapan a la acción de la trifluralina.
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Para un efectivo control de malezas, los productos mencionados anteriormente muy probablemente necesitarán ser complementados con un herbicida o una mezcla de herbicidas postemergentes. Por ejemplo, si se utilizó trifluralina, seguramente la pastura va a estar acompañada de Brassicáceas y cardos, principalmente cardo pendiente (Carduus thoermeri). Estas malezas se eliminan muy bien con 2,4-DB 100%, a razón de 0,5 a 1,0 l/ha, aunque resulta mas selectiva para el cultivo la formulación sal al 50%, usada en dosis doble. Las dosis más altas se recomiendan para casos de malezas muy desarrolladas y/o cuando la pastura tiene una elevada infestación de cardos. Para ampliar el espectro de control, se puede usar la mezcla de 2,4-DB (0,3 a 0,4 l/ha) con clorimuron 25% (15 a 25 g/ha), ó con imazetapir 10% (0,6 a 0,8 l/ha). Otros herbicidas que se pueden combinar con 2,4-DB son bromoxinil 34,6% (0,5 a 0,7 l/ha); bentazón 60% (0,6 a 0,7 l/ha); flumetsulam 12% (0,2 a 0,25 l/ha) y diflufenicam 50% (todavía sin registro en alfalfa) (0,1 a 0,15 l/ha). Es importante que la alfalfa tenga por lo menos 3 hojas trifoliadas cuando se hacen las aplicaciones postemergentes. Cuando se emplea clorimuron, se debe tener la precaución que el cultivo no sufra heladas poco tiempo antes o después de la aplicación, dado que el herbicida detiene el crecimiento de las plantas y las hace más sensibles al efecto de las heladas. Todos los productos recomendados en postemergencia, salvo el imazetapir, se pueden aplicar sobre alfalfares asociados con gramíneas.

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